¿Qué es la evaluación del impacto social?

socialEn cuanto a la EIS, nació como disciplina en el marco de la EIA, con la complejización del concepto de medio ambiente en los primeros años 1970. El cambio de paradigma socioambiental (Catton and Dunlap 1978, p. 243), centra la atención en la condición social de la crisis ambiental de fin de siglo XX. El de Finsterbusch (Finsterbusch and Wolf 1977) puede considerarse el primer trabajo de sistematización teórica y metodológica de la EIS; y Freudenburg (Freudenburg 1989, p. 133) hace una completa revisión de la EIS hasta la segunda mitad de los 1980. Estos trabajos tienen como denominador común las dificultades de integración de la EIS en la EIA, y los defectos de la “contabilidad social” en los proyectos. También se ejerce la autocrítica desde la propia disciplina, al señalar la necesidad de construcción teórica y especificación metodológica (Lockie 2001, p. 277).  Pardo y Palerm (Pardo 1997, p. 123; Pardo 1994, p. 141; Palerm 1999, p. 259) ya detectan, para el caso español, las citadas problemáticas. Mercedes Pardo establece la primera sistematización de la evaluación de impacto social como teoría y metodología en nuestro país (Pardo 2002).

El desarrollo normativo internacional en el marco de la EIA impulsa la EIS. Se convierte en una prolífica área de trabajo, especialmente en el ámbito anglosajón y en los países donde las exigencias legales para con los proyectos son mayores. Planeamiento territorial (Cramer, Dietz and Johnston 1980, p. 61), sistemas de riego (Martin 1983, p. 20), políticas públicas sobre problemas sociales (Morash 1983, p. 229), infraestructuras energéticas (Cocklin and Kelly 1992, p. 41) son sólo algunos ejemplos de objetos de estudio para la EIS. Los trabajos más recientes que se publican en esta línea, acumulan la experiencia de los citados, ampliando la variedad de temáticas y los ámbitos geográficos de aplicación (por ejemplo Voyer, Gladstone and Goodall 2012, p. 432; Rowan and Streather 2011, p. 217). Específicamente en la EIS de intervenciones turísticas podemos citar como ejemplos el turismo de esquí (Aspinall, Cukier and Doberstein 2011, p. 179), ecoturismo (Koch 1994)  o turismo de resorts (Shera and Matsuoka 1992, p. 349).

A nivel nacional, encontramos una relativa abundancia de trabajos que consideran los impactos sociales del turismo, especialmente en el caso del turismo residencial (desde los trabajos de Vera -1987- hasta los de Aledo -2010-). Los fuertes e inmediatos beneficios económicos que ofrece este tipo de desarrollo turístico ha desviado la atención de sus defectos de sostenibilidad, que sufren ahora tantas localidades costeras españolas. Requiere especial mención el estudio de Margaret Auken (Auken 2009), por el magnífico análisis que hace de los impactos del modelo y la importancia que concede a los elementos sociales, por encima de cualquier rentabilidad inmediata que devenga de la intervención en el medio (turismo residencial en este caso).

Para el caso específico de la EIS de los desarrollos basados en campos de golf, comprobamos que se trata de una temática escasamente desarrollada en la literatura, especialmente si la comparamos con la literatura existente en el ámbito específico de lo ambiental (algunos ejemplos Candela, Fabregat, Josa, Suriol, et al. 2007, p. 26; Scott and Jones 2007, p. 219). Algunos autores se centran en la percepción social de los impactos del golf (Paniza Prados 2005, p. 298), o incluyen aspectos sociales de forma transversal en sus evaluaciones (Vargas Sánchez, Vaca Acosta and García de Soto Camacho, Elena 2004). Gilder (Nancy Marie 1995, p. 179) realiza un trabajo específico de EIS para un proyecto de campo de golf, ciñéndose a cómo la comunidad percibe sus recursos sociales, y cómo cree que se verán afectados por el proyecto. Markwick (Markwick 2000, p. 515) aborda la complejidad de los discursos sociales en torno a los desarrollos de golf. Molina (Molina, Delcampo, López and Agullón 2010, p. 103) realiza un estudio de opinión sobre los campos de golf, concluyendo la cuestionable imagen que tiene la población local de ellos. Y en un trabajo reciente Briassoulis (Briassoulis 2011, p. 673) concuerda con la citada escasez de estudios que contrastamos con la revisión bibliográfica realizada para esta propuesta.